AÑO DE LA GRACIA Y LA ABUNDANCIA

MES DEDICADO AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

ORACION DEL DIA


Liturgia Viva Jueves de la 17ª semana
del Tiempo Ordinario

jueves, 31 de julio de 2014


SAN IGNACIO DE LOYOLA, Sacerdote


Introducción
Mientras se recuperaba de una herida contraída
como soldado, Ignacio leyó vidas de santos,
 al no tener otros libros a mano. Estas lecturas
 le hicieron reflexionar seriamente sobre
el sentido y finalidad de la vida, hizo peregrinaciones,
y por fin decidió servir a Dios. 


La “Compañía” que él fundó debía estar
a disposición del Papa, para servir a las más urgentes necesidades contemporáneas de la Iglesia.
En tiempo de Ignacio los Jesuítas contribuyeron decisivamente a contrarrestar las herejías,
reformando la Iglesia, y comenzando misiones
en el extranjero. Para él la acción apostólica debe
 tener como base la oración y la reflexión.
 Sabio consejo éste, también para nosotros hoy.



Colecta

Señor Dios nuestro:
Como San Ignacio de Loyola
hemos aceptado tu invitación
para seguir a tu Hijo Jesús 
como discípulos suyos
y para ofrecer todo lo que hacemos
“Ad Majorem Dei Gloriam”, 
para tu Mayor Gloria.
Danos la fuerza de tu Espíritu
para no buscarnos a nosotros mismos
y para aceptar nuestra misión en la vida
con todas sus consecuencias. 
Estamos seguros de que así
Jesús nos llevará hacia ti, 
nuestro Dios bondadoso,
que vives y reinas 
por los siglos de los siglos.


Oración sobre las Ofrendas

Señor Dios, Padre nuestro:
Que ojalá en esta eucaristía
Jesús, el Señor, nos una
tan íntimamente a él
que nos disponga a aceptar con sumo gusto
cualquier misión que quieras encomendarnos.
Que el servicio a la Iglesia y sus necesidades
sea nuestra principal preocupación
y que sepamos prestar siempre este servicio
para la mayor gloria de Dios.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.


Oración después de la Comunión

Señor Dios nuestro:
En esta eucaristía nos has inspirado 
con la palabra y con el cuerpo de Jesús.
Que el mismo Jesús nos otorgue
su Espíritu de discernimiento
para que nos percatemos claramente
de la tarea que tenemos ante nosotros
y nos entreguemos a ella con sabiduría,
total dedicación y sin miedo ni vacilación,
por que sabemos que estamos colaborando 
en tu trabajo redentor, 
tú que eres nuestro Dios 
de vida y salvación,
por los siglos de los siglos.



                                                                                                                           

  
             

                                                         

     



Website Builder