En primer lugar,hay que tomar en serio la palabra retiro.
Significa que tenemos que retirarnos,apartarnos de todo durante un día.
Por lo tanto,tenemos que renunciar a la agenda,al teléfono,a la televisión
,

a la computadora,a las revistas y a las tareas que hacemos siempre.
Pero el retiro no significa que tengamos que estar completamente concentrados

todo el día,porque en realidad eso no es posible.
Tomémoslo con más sencillez y naturalidad.Dios trabaja en nosotros
  sin necesidad de grandes esfuerzos mentales.


1.-
LAS CUATRO HORAS









​​

Lo más conveniente es establecer a lo largo del día cuatro horas enteras

de quietud y silencio en la presencia de Dios.
El resto del tiempo se puede dedicar a comer,caminar
 un poco,lavarse,cantar,rezar el rosario,leer algún libro espiritual,escribir,etc.

Pero en las cuatro horas centrales no haremos ninguna de estas cosas,sino que

estaremos verdaderamente en silencio,soledad y quietud escuchando 
al Señor,dialogando espontáneamente con él.

Es mejor que las cuatro horas estén bien separadas.
Si alguien pretende estar dos horas o más en oración profunda,posiblemente

eso se convertirá en una divagación,en un falso misticismo,o un ejercicio heroico

que a veces no es más que vanidad espiritual.A Dios no le interesa eso.

Comer algo liviano o tomar una golosina entre una hora de oración  y otra,
beber un poco,puede ayudarnos a estar en condiciones más dignas para orar.


En cada una de las cuatro horas conviene comenzar invocando al Espíritu Santo,

para no olvidarnos que ese momento de encuentro y de crecimiento será ante todo

una obra de su gracia.Luego,se trata  de entrar en la presencia de jesús,

de reconocerlo allí presente,vivo,atento,capaz de escucharnos y de hablarnos,

rodeándonos con sus brazos de amor.
Si nos sentimos inquietos por las preocupaciones,es importante antes de realizar

la primera hora,liberarnos de ella,para entregarle ese tiempo a Dios.
La mejor manera es la súplica,es decir,contarle lo que nos preocupa 
y que El lo cubra con su misericordia.






























 

3.-
            LA ORACIÓN ADECUADA


Hay que procurar que las cuatro horas sean verdaderamente de oración,

y no una especie de psicoanálisis o una mera revisión de vida.

No se trata de buscar bellas palabras para hablar con el Señor,

al mismo tiempo que le ocultas cosas que no quieres ver.


El Señor prefiere que seamos sinceros,aunque tengamos que decirle que no entendemos

lo que nos pide,o que todavía no podemos cambiar.
Esta  capacidad de mirar al mismo tiempo a Dios y a tu propio yo real

-el fondo del corazón-sin esconderte,es la condición para un auténtico encuentro espiritual.

Si alguna vez hemos tomado decisiones egoístas y rencorosas,esas decisiones nos están

dominando y enfermando ahora.Tenemos que reconocerlas con claridad

y entregarlas al Señor y pedir su gracia para liberarnos plenamente de ellas.


También podemos reconocer a la luz de Dios,ciertas viejas heridas,malos momentos

de nuestra historia,recuerdos dolorosos que nos condicionan en nuestra vida moral

y afectiva,que nos llevan a reaccionar mal,a estar tristes,a desconfiar de todo el mundo,

a mantener ciertos vicios,etc.


En un primer momento basta que reconozcamos nuestro mal sin emitir juicio alguno,

solo tomando conciencia de todo lo que sentimos.Pero luego hace falta que brote

el deseo de liberarse,de cambiar la tristeza por alegría,el deseo de comenzar a liberarnos

de los vicios que nos trastornan,de ser más generosos y fraternos,etc.

Victor Ml. Fernández
Un día de retiro espiritual
san Pablo,Buenos Aires





                    



A veces una persona hace un retiro espiritual paras buscar un poco de paz,

para cambiar de vida,para recuperar el fervor y la alegría.
Quizás en el retiro logre sanar alguna perturbación,quizás se sienta mejor.

Hasta el último minuto del retiro parece haber una luz de esperanza.pero luego vuelve

a sus tareas y pronto descubre que siente el mismo desagrado que sentía antes del retiro.



Vuelve a necesitar los vicios de antes,vuelve a los viejos comportamientos,

vuelve a los rencores o a la tristeza que sentía antes.Esto significa que la relación con Dios,
la oración,y el modo de llevar el retiro espiritual no son del todo correctas,o que hay

una falla en el discernimiento,porque se produce una separación entre la vida espiritual 
de la oración por un lado y la vida cotidiana por otra parte.



¿Cómo vivir los retiros espirituales de manera que preparen una entrega más convencida

y fervorosa?¿Cómo lograr que los retiros realmente mejoren la vida concreta?



Hay dos caminos complementarios:


a)Por una parte es necesario vivirlos llevando la vida real a los momentos de oración personal dentro del retiro.El retiro debería ayudarnos a tomar conciencia del modo como estamos

 viviendo las cosas de cada día.
Hay que dialogar íntimamente con Dios sobre todo acerca del modo de vivir las tareas,

hay que revisar con el Señor el modo de vivir el encuentro con los demás,la soledad,

los problemas,etc.



Si descubrimos los puntos débiles que causan amargura,tedio,mediocridad y tensión

en la vida de todos los días,habrá que penetrar en sus raíces y sanarlos en la oración personal,

alimentando nuevas motivaciones,actitudes y reacciones que puedan prolongarse luego 
en la actividad cotidiana.


b)Pero esto no basta si no se busca un modo práctico de vivir esto en la experiencia concreta

de cada día,después del retiro. Lo que uno profundiza en la oración debe ser 
inmediatamente llevado a la vida cotidiana,antes que se diluya en el olvido.
Por eso,cuando se hace un día de retiro,hace falta,al día siguiente,otro espacio equivalente

(otro día) para intentar explícitamente vivir en medio de la actividad ordinaria

aquello que uno ha orado.

Este segundo día permite arraigar en la vida cotidianalas convicciones espirituales

profundizadas en la oración solitaria.Esta verificación activa es indispensable para asegurar 
que verdaderamente se asuma profundamente una nueva forma de vivir.

Sólo así el retiro produce frutos de cambio de vida.
Recordemos que:


 LO QUE SE PROFUNDIZA EN LA ORACIÓN...
SÓLO SE ARRAIGA EN LA ACCIÓN





               


 










                 
Después del discernimiento es importante redactar la llamada 
oración de fidelidad ,

donde uno expresa lo que estuvo orando en el retiro,lo que descubrió,lo que necesita 
seguir pidiéndole  al Señor.




Esta oración,si la leemos todos los días,nos ayudará a conservar  y hacer crecer

lo que el señor ha hecho en nosotros durante el retiro.
En realidad,normalmente las personas no se liberan instantáneamente

de una vieja atadura,de un vicio o de una perturbación del corazón.Es necesario seguir 
purificando la memoria y sanando la imagen que tenemos de los demás,de Dios

y de nosotros mismos.




Por eso,esta oración suele hacerse también cuando uno no ha resuelto claramente

una dificultad,pero al menos ha descubierto y reconocido el problema.Ya ha comenzado
 a liberarse porque descubrió la necesidad de pedir el deseo de cambiar,pero todavía tiene

que seguir orando con ese asunto,para no abortar la obra que el Señor  comenzó a realizar.




Hay que evitar escribir una oración negativa,porque uno comienza  a revolcarse

en las viejas espinas y a recordar permanentemente los dramas que lo vuelven triste.
Así uno termina alimentando otra vez sus perturbaciones.




Cuando una persona piensa demasiado en su dolor y dedica  mucho tiempo a lamentarse

o a hablar  de sus problemas,con lo cual agranda el fantasma del dolor y le otorga 
demasiado poder sobre la propia vida.




Por eso es indispensable que esta oración esté redactada en positivo,de manera

que despierte en el corazón el agrado por lo que está pidiendo.Las expresiones positivas alientan el ideal de liberación,muestran mejor a dónde hay que apuntar,presentan

objetivos atractivos.

Eso mueve a renunciar a las esclavitudes internas para empezar  una vida nueva y mejor. 

                                   

                           Victor Ml. Fernández
                      Un día de retiro espiritual
                      San Pablo,Buenos Aires













3.-
LA PREPARACIÓN ESPIRITUAL


A esta otra forma de preparación la llamamos ''espiritual'' porque tiene que ver

con lo más profundo de nuestra vida,que es nuestro encuentro con el Señor y con los hermanos.

Por eso podemos decir que la preparación espiritual consiste ante todo,en dos cosas:
la oración y el amor fraterno.

a) LA ORACIÓN








Lo que buscamos en un retiro es abrirnos y darle espacio al Señor para que él

haga su obra en nosotros.Por eso hay que decir que un buen retiro es ante todo un buen

trabajo del Espíritu Santo,cuando le permitimos actuar en nuestra vida.Podemos hacer

muchas cosas para prepararnos,pero el Espíritu Santo no obra si nosotros nos resistimos,

si no le tenemos confianza,si no lo deseamos.

Por eso es muy importante que unos días antes del retiro invoquemos insistentemente

al Espíritu santo y le pidamos que él mismo nos prepare,que él vaya abriendo poco a poco

nuestro interior,que él vaya ablandando nuestras durezas y que vaya rompiendo

nuestras resistencias.

No es necesario realizar ninguna oración complicada,ni hace falta largos ratos de oración.
Basta que frecuentemente,a lo largo de cada día usemos esta simple expresión:

 Ven Espíritu Santo.
Si tratamos de repetir esa invocación cada vez con más humildad,con más deseos,

con más confianza,ese intento frecuente será nuestra colaboración con su gracia para que

él logre abrirse camino en nuestro interior.



También pueden utilizarse otras jaculatorias,dirigidas a Jesús,como:



 ''Jesús,en vos confío'',


''señor,ten piedad de mi'',


''Señor,te amo''



Porque Jesús está lleno del Espíritu Santo,y si nos acercamos a él con amor y confianza

,él abre su corazón santo y derrama en nosotros la fuerza del Espíritu.



Otro modo de preparase con la oración es tomar todos los días

un breve trozo de la Palabra de Dios,leerlo lentamente varias veces y tratar de descubrir

qué me dice ''a mi'' en este momento de mi vida.Aunque no la entendamos,la sola lectura

lenta y repetida de la Palabra hace  su obra en nosotros,

porque ''la Palabra de Dios es viva y eficaz,

más cortante que una espada de doble filo.Ella penetra hasta la raíz de nuestra vida 
y de nuestro espíritu.'' (Heb.4,12).



En esa lectura o en la oración quizás tomemos conciencia de algunas debilidades,

de algunas perturbaciones interiores,de algunas malas actitudes.No hay que asustarse

ni perder la paz.Lo importante es no ocultar todo eso y convertirlo en una súplica

llena de confianza:



''Ayúdame,Señor;dejo esto en tus manos,
realiza tu obra en mi vida.''



Finalmente,la oración puede ser también pedir perdón
 al Señor,reconocer nuestras culpas e invocar su misericordia.

Sería bueno que una semana antes del retiro,hagamos todas las noches una pequeña

revisión del día vivido,y pidamos perdón al Señor por nuestras malas acciones,

nuestras malas intenciones y todo lo que nos alejó del camino del amor.

Lo ideal sería confesarse antes del retiro,pero si no podemos,al menos

seamos sinceros con el Señor y pidamosle que nos perdone 
y nos purifique haciendo un acto de arrepentimiento profundo y concreto.




















¿En qué consiste la preparación?

Ya que somos una unidad de cuerpo y alma tenemos que prepararnos espiritualmente ,

pero también físicamente,de manera que el estado de nuestro cuerpo nos ayude 
y no dificulte la oración.

Por eso,para poder estar serenos en oración es necesario también calmar el cuerpo.

¿Cómo? Deteniéndolo un poco.Por lo menos una semana antes del retiro hay que detenerse

unos diez o quince minutos por día a relajar el cuerpo(la piel,los músculos,

el sistema nervioso,etc.)

Se trata de sentarse cómodo en un lugar,respirar profundo,retener el aire,luego soltarlo

hasta que no quede nada,esperar unos segundos hasta que sintamos la necesidad de respirar,

y entonces volver a inspirar profundamente.Esto se repite por lo menos siete veces,

sintiendo el aire que entra y sale y concentrándonos solo en el aire.

Después imaginamos que cada parte del cuerpo se va relajando,una por una,sin prisa.

Pensamos en los hombros y les repetimos lentamente con el pensamiento:
''Calma,calma,flojo,tranquilo,abajo,calma,calma...''.
Dejamos que los hombros se aflojen,caigan.Sentimos bien ese peso que se deja caer,
serenar,aflojar.Hacemos lo mismo con un brazo,con el otro,con la espalda,con una pierna,

con la otra.Recorremos así todo el cuerpo sin prisa,pasamos por el rostro,la nuca

,el cuello,etc.Una vez que recorrimos todo el cuerpo,volvemos a hacer el ejercicio

de respiración profunda y serena.



















Finalmente,disfrutamos de esta calma,pero damos el paso más importante,que es imaginar

que estamos descansando en los brazos de Jesús, y nos quedamos un rato en esa santa paz.

Que por un momento no hay nada más importante que estar allí con él,sólo con él.



Tenemos derecho a ese momento de serenidad porque él nos ama.No por nuestras obras,
no por nuestras virtudes.Sólo porque él nos ama y espera que nos dejemos amar.



También puede suceder que nuestro músculos estén llenos de nudos o contracturas,

y que necesitemos unos masajes o,por lo menos un poco de gimnasia todos los días.



Si nos cuesta mucho la actividad física,al menos deberíamos salir a caminar unos minutos,

respirando profundo y disfrutando del aire libre,sin pensar en otra cosa.
Finalmente.los días anteriores al retiro es recomendable comer más verduras y poca carne roja.



Estos cuidados del cuerpo,además de ayudarnos a tener la mente más depejada y a superar

algunas tensiones,son una expresión de amor a nosotros mismos,de respeto hacia nuestra dignidad,que nos pueden ayudar a reconocer el amor que Dios nos tiene.













PREPARACION DEL RETIRO


b)EL AMOR FRATERNO


Muchos creen que la preparación para un retiro consiste sólo en la oración,

pero así desfiguran el verdadero camino espiritual.Los actos de amor a los hermanos 
son inseparables de la oración,porque si alguno dice que ama a Dios,''

pero no ama a su hermano,es un mentiroso.¿Cómo puede amar a Dios,a quien no ve,
el que no ama a su hermano,a quien ve.''(1 Jn 4,20).



Prepararse para un retiro es ante todo,ir abriendo el corazón.Pero es mentira

que le abramos el corazón a Dios si estamos cerrados a los demás.

Por lo tanto,para la preparación espiritual no basta la oración,
también son indispensables los actos de amor hacia los hermanos.

Concretamente se trata de  hacer todos los días algunos actos de amor al prójimo,

porque no hay amor sin actos de generosidad,de paciencia,de perdón,
de consuelo,de servicio ,etc.

Intentémoslo.Antes del retiro acerquémonos a ayudar a otro,demos con generosidad,

devolvamos bien por mal y perdonemos,optemos una vez más por el amor.
Entonces veremos como en el retiro estaremos mucho mejor dispuestos,

más abiertos al amor del Señor,más serenos,más felices.










El Señor de nuestras vidas,el que nos regala cada minuto de nuestra existencia,merece que

cada tanto dediquemos un día sólo para estar a solas con él.                       

Pueden ser muchos los motivos para hacer un día de retiro:

1.-Buscar la gloria de Dios,con el deseo de hacer su voluntad en la propia vida.

2.-Procurar ser mejores instrumentos suyos para la difusión del Evangelio y por el Reino de Dios.

3.-Estar mejor para poder ayudar a los demás,para mejorar este mundo,para sentir que estamos cumpliendo con la misión que Dios nos confía,para ser instrumentos más dóciles del Espíritu Santo.

4.-Desarrollar algunas actitudes,valores o virtudes,para ser mejores:
Podemos orar al Señor para que nos ayude a superar nuestras debilidades y a crecer en el amor

a la gente,en la docilidad,en fortaleza,en generosidad,en paciencia,en fe,en pureza,

en desprendimiento,etc.

5.-Para liberarme de tristezas,nerviosismos o temores,para poder vivir con más paz

y disfrutar mejor de la vida.

Todos estos motivos se fundamentan en una actitud dócil de permitirle al Espíritu Santo

que haga su obra y nos cambie los planes si es necesario.Porque El sabe mejor que nosotros

lo que nos conviene y lo que nos puede traer paz,alegría y libertad.



RETIRO ESPIRITUAL


 

2.-
LA PREPARACIÓN FÍSICA



Una vez que uno ha encontrado el día y lugar para vivir un día de retiro ,hay que prepararse.
No es fácil pasar de nuestra vida de todos los días a un día de silencio y soledad.Ni siquiera es fácil para las personas que no tienen trabajo o viven solas.Porque muchas veces la tranquilidad externa no está acompañada de una verdadera paz interior.

La soledad de algunas personas puede ser un aislamiento donde la mente está llena

de pensamientos vacíos o donde el corazón está enfermo de ansiedad y cerrado al amor.


Por eso puede suceder que en retiro cerremos nuestra boca,pero que tengamos la mente

embotada o distraída,o repleta de recuerdos perturbadores,volando superficialmente

de un pensamiento a otro,sin profundidad y sin verdadera paz.

Cuando hacemos un retiro de una semana por lo menos,tenemos tiempo para ir

entrando poco a poco,pero cuando es un fin de semana o un solo día,las horas pasan rápido,

y quizás cuando estemos serenos como para empezar una oración más profunda,

el día de retiro se ha terminado.Por eso la preparación es tan importante.















             

Al terminar el retiro,después de las cuatro horas de oración,
es necesario retomar las breves anotaciones que uno fué haciendo en esas horas,

para realizar un discernimiento.



El discernimiento consiste en tratar de descubrir lo que Dios nos ha querido decir.

Para eso hay que distinguir el verdadero mensaje divino de lo que puede ser solo

nuestra imaginación,nuestros sentimientos o nuestras necesidades.



Dios realmente existe,está vivo,y por eso es capaz de hablarnos,de iluminarnos

para que descubramos lo que nos conviene en la vida.Por eso el discernimiento

no es sólo usar mi imaginación o mi inteligencia para decidir lo que a mí me parece mejor.
Es tratar de escuchar a Dios con una actitud receptiva,dejándome iluminar por él.




El problema es que lo que Dios me dice cae en mi mente y mi corazón donde ya hay

un montón de ideas,proyectos,deseos,insatisfacciones,sentimientos,tensiones 
y resistencias.No es que Dios habla difícil y complicado,lo que sucede es que su voz

se mezcla con nuestro mundo interior,que sí es muy complicado.





Qué hay que tener en cuenta para discernir

lo que Dios nos quiso decir en un retiro?



El primer paso consiste en preguntarnos qué produce en nuestro interior

los momentos de oración personal.
Cuando retomamos las anotaciones que hicimos en las cuatro horas y tomamos algo

que nos parece un mensaje del Señor,podemos preguntarnos:

''Esto que yo creo que Dios me está diciendo,¿qué produce dentro de mi?

Cuando pienso en ésto,¿se produce una calma interior,se serenan mi nerviosismo,
mis angustias,mis miedos?¿Tengo más esperanzas y más ganas de seguir adelante?
¿Se produce una especie de sereno gozo interior y de agradecimiento al señor?

¿Me siento más firme por dentro,más seguro,más fuerte,con más ganas de vivir?''

Pero aun así son necesarias otras preguntas que tienen que ver con nuestro compromiso

con Dios y con el prójimo.Porque cuando realmente entramos en la presencia de Dios,
él nos incentiva a vivir en plenitud,nos inclina a entregarnos,a ser mejores.




Podrían hacerse  las siguientes preguntas:

''Cuando pienso en este supuesto mensaje del Señor,¿Me nacen deseos de agradar a Dios

con una vida mejor,sintiendo que él es el único grande,que lo merece todo?

¿Me brotan ganas de ser más generoso,de hacer felices a los demás,de servir

a los hermanos,de perdonar,de sembrar la unidad,de cumplir una bella misión en esta tierra?

 ¿Ese supuesto mensaje me dispone a renunciar a algo por el bien de los otros,si es necesario?



Es necesario después del retiro detenerse a ver qué produce en la relación con los demás

eso que nos parece un mensaje de Dioso un pedido suyo.Si después del retiro los demás

me dicen que me ven triste,cansado,nervioso o intolerante,eso significa que hay un error

en el discernimiento y que tengo que discernir mejor.



Puede ser útil que preguntemos a algunas personas de confianza cómo nos ven,

qué creen que deberíamos cambiar,etc.Esto nos ayuda a no encerrarnos

en nuestros propios criterios y nos obliga a ampliar nuestros esquemas mentales.
No hay que olvidar que el Señor también nos habla a través de los demás.

Deben ser personas de los grupos donde estemos integrados,sea el grupo familiar,

el grupo de la parroquia,etc,a ellos no podemos engañarlos porque nos conocen

efectivamente.



Finalmente,es bueno acudir al discernimiento pastoral,consultar con toda la sinceridad

posible a un consejero espiritual para que nos ilumine en nuestro discernimiento.

Porque a veces nuestros amigos,o los miembros de nuestra comunidad no nos dicen

todo lo que opinan de nosotros para no lastimar nuestra relación.



Pero es necesario que la consulta al asesor espiritual sea sincerapara que él pueda ayudarnos,teniendo todos los elementos necesarios.



Como vemos,no es posible terminar el discernimiento dentro del retiro.Allí solo comienza.

Para completarlo hay que pasar un tiempo fuera del retiro,en contacto con los demás
 y con nuestras tareas,para descubrir mejor nuestras reacciones y nuestras dificultades.




Victor Ml. Fernández
un día de retiro espiritual
san Pablo,Buenos Aires










1.-
UN TIEMPO Y UN LUGAR


Cuando descubrimos que vale la pena dedicar un día al Señor,lo primero

que hay que hacer es establecer un día fijo y buscar un lugar.
Una vez decidido,podemos hacer un breve momento de oración

y ofrecerle de corazón ese día al Señor.



Los lugares adecuados son las casas destinadas a retiros y ejercicios espirituales.

También puede ser en un convento de clausura,o las casas de religiosas que prestan

este servicio.Cuando esto no es posible,una salida práctica es pedirle a algún amigo

que nos preste por un día una casa o algún lugar solitario.
Pero si no podemos disponer de un lugar así,eso no significa que no podamos hacerlo,

porque el Señor actúa de acuerdo a nuestras posibilidades.


Si lo haces en tu propia casa,instálate varias horas en un templo que esté abierto

durante el día.Lo importante es que haya unas cuatro horas de diálogo directo

con el Señor en la soledad,separadas entre sí.

Podrías ir,por ejemplo,a las 9 de la mañana a una capilla del Santísimo Sacramento

y orar allí por una hora.Luego puedes salir y tomar aire fresco,a estirar las piernas
y entre 10 y 11 hacer otra hora de oración.

Vuelves a tu casa,almuerzas,descansas y vuelves al templo y realizas la tercera hora

de oración.Haces una pausa,realizas la cuarta hora,y finalmente

participas de la Misa.

Esto no es lo ideal,porque nos exponemos a muchas distracciones y no cortamos

del todo con nuestro ritmo ordinario.

Siempre es mejor estar en un lugar silencioso y en un ambiente de oración.

Pero cuando lo mejor no es posible,Dios nos ayuda y nos santifica con lo que tenemos.
Lo importante es que él realice la obra en nosotros.






 2.-
   EN CADA HORA


¿Qué hacemos concrétamente en cada una de las cuatro horas de oración del retiro?.
Lo ideal es que las cuatro horas nos ayuden a profundizar un mismo asunto

de nuestra vida espiritual.
Hay que elegir un texto bíblico ,antes de empezar el retiro,para cada una de las horas.


Después de invocar el Espíritu Santo,se lee lentamente ese texto bíblico,

dos o tres veces.A medida que se va leyendo hay que ir aflojando y  entregando

toda tensión,toda prisa.Así la Palabra podrá hablarle al corazón.



 A medida que leemos y vamos  descubriendo lo que el Señor nos quiere decir,

lo vamos convirtiendo en oración:en súplica,en agradecimiento,en adoración.

Pero es indispensable tu sinceridad total ,y que te abras espiritualmente con confianza,

para dejar que esa Palabra te diga cosas bien concretas de tu propia  vida práctica.



Tienes que dejar que esa Palabra te cuestione algo de tu existencia personal

que no esté funcionando bien,o que te invite a dar un paso importante

que todavía no has dado.



Cuando uno llega a descubrir lo que el Señor quiere decirle,entonces

tiene que dialogar sinceramente con él.
Hace falta decirle lo que te duele,lo que te cuesta entregar,y pedirle ayuda,

clamar implorando su gracia,pedir la fuerza del Espíritu.Así,poco a poco,

entregarle eso que uno quiere entregar.

El no te obliga a cambiar las cosas inmediatamente,porque comprende perfectamente

tu debilidad y sabe que necesitarás tiempo.Sólo espera que reconozcas la verdad 
y te pongas en camino.

​​

JULIO


MES DEDICADO A 

LA PRECIOSISIMA

SANGRE DE NUESTRO 

​SEÑOR JESUCRISTO













LEMA DEL AÑO:

''QUIEN SE FORMA 

Y PARTICIPA,

A LA IGLESIA VIVIFICA''


VALOR DEL MES:

CORRESPONSABILIDAD


LEMA DEL MES:

''Toma parte en los duros trabajos del Evangelio

(2 Timoteo 1, 8)









































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MINISTERIO CATÓLICO MISIONERO DE EVANGELIZACIÓN

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